Asociación para el desarrollo de Montoro de Mezquita

Fiestas y Tradiciones

Romería de San Marcos

La Leyenda...

Aragón, Reyno de Christo, y dote de María Santísima, Alberto Faci, 1739 (pag. 229-231).

Está situado en el lugar de Montoro, en las riberas del río Guadalope, sobre la villa de Castellote. A distancia de un cuarto de legua de este pueblo hay una ermita antiquísima de San Pedro Apóstol, a quien llaman en lengua lemosina de la Roqueta, por estar arrimada a un peñón. Es tradición constante de Montoro y su comarca que la Santa Imagen de San Pedro aquí venerada fue hallada en un pozo del mismo peñón, y se le dedicó esta ermita.

Su antigüedad es del todo inmemorial: hoy está adornada con mucha decencia por la devoción de Montoro y devotos de aquel país. Los milagros que aquí ha obrado el Santo Apóstol son innumerables. Celebra Montoro su fiesta el día del Santo, 29 de Junio, y va en procesión a este culto que se le hace con mucha solemnidad.

Este Santuario, ya antiguo por los años 1353, se hizo memorable por el favor siguiente y sus circunstancias raras. Por los años de 1350 se padeció por siete años grande necesidad de agua en nuestro Reino de Aragón y especialmente en la Bailía de Cantavieja. Hacíanse continuas rogativas y penitencias, pero irritada la Justicia Divina negaba el socorro a la tierra. Creciendo, pues, la aflicción de los pueblos, en medio de aquellas penitencias y a mitad de ellas, determinaron siete mozos naturales de la villa de Villarluengo salir de su patria en romería y penitencia visitando todos los santuarios de nuestro reino, y de otros, e implorando la Divina Piedad. Ejecutada esta romería, y no lloviendo como rogaban al Señor, volviendo ya a sus casas se les ocurrió visitar la ermita de San Pedro de Montoro, no muy distante de su patria. Visitaron devotos este Santuario y luego se cubrió de nubes el cielo y comenzó a llover. Dieron gracias al Santo Apóstol y tomando viaje a su patria, repitiose la lluvia con tanto ímpetu que hallándolos extenuados de penitencias y trabajos murieron los siete en el camino. Fue singular el gozo de Villarluengo y de otros pueblos, en la lluvia tan deseada. Pero se aguó en parte el gozo con la muerte de aquellos dichosos mozos.

El socorro de la lluvia fue el día de San Marcos Evangelista, a 25 de Abril del año 1354, y en memoria del favor y en acción de gracias por el Santo Apóstol San Pedro, y a su discípulo San Marcos, los vecinos de la villa de Villarluengo fundaron en el altar de San Pedro Apóstol de su parroquia una célebre cofradía bajo los nombres y patrocinio de San Pedro Apóstol y de San Marcos Evangelista, con constituciones admirables y de mucha penitencia. Es la principal de ellas (digna de toda admiración en verdad) que ninguna persona de cualquier calidad, condición y estado que fuere sea admitida en dicha cofradía en el día de su ingreso (siempre este en el de San Marcos) si no fuere confesado y comulgado desde el pie del Altar, donde recibe al Señor en dicha Parroquia de Villarluengo, a pies descalzos, y con una vela amarilla en sus manos, a la ermita de San Pedro de Montoro, delante de la Procesión que en este día de San Marcos se hace a dicha ermita. No se dispensa esta penitencia de ir a pies descalzos a persona alguna, pero desde la ermita pueden los dichos volver calzados, como los ya cofrades van y vienen de ella después del primer año. La tierra que se pisa desde Villarluengo hasta la ermita es tan áspera que con dificultad se hallará otra que la exceda. Y quien la haya visto admirará semejante penitencia.

Llegada la procesión a la ermita se celebra misa por los cofrades y se les da una leve comida, como de penitencia. Y dando las gracias al Santo Apóstol vuelve la procesión a Villarluengo, visitando antes a Nuestra Señora de Monte Santo, Imagen aparecida y venerada por las religiosas de la Santa Clara. En los portales de esta villa es recibida esta procesión por la que sale de la villa, y paran ambas en la parroquia y después en el cementerio de ella, donde se hace conmemoración por los cofrades difuntos.

Procesión San Marcos

No se permite en dicha procesión mujer alguna, y por esto y por su delicadeza, se les conmuta esta penitencia de ir a pies descalzos en decir en la capilla de San Pedro Apóstol de dicha parroquia cincuenta Padre nuestros con otras tantas Ave Marías.

Las constituciones de dicha Cofradía tienen loables estatutos de caridad: entre ellos uno es que los cofrades hayan de asistir a los enfermos cofrades, aunque adolezcan de peste y acompañarles en la sepultura; y si alguno de ellos estuviere cautivo entre bárbaros de Argel, u otro reino, redimirlo a costa y expensas de todos los cofrades. Alimenta esta cofradía a los presos y hace otras muchas obras de piedad, correspondientes al fervor de su penitencia. A pesar de ser tan rígida esta cofradía, hay un número muy crecido de cofrades tanto seglares, como eclesiásticos, religiosos y religiosas.

Consta todo lo dicho de la tradición universal de Villarluengo, y de sus vecinos pueblos, y de las constituciones de dicha cofradía.

De igual forma, cuenta la Leyenda que La Ermita de San Pedro fue construida en honor a la aparición del Santo ante un pastor en una cueva muy próxima. No obstante, parece más lógico pensar, y tal como señala el texto de Alberto Faci, que el origen fuera una imagen encontrada en un pozo. Durante la dominación musulmana, muchas imágenes fueron escondidas, y con el paso del tiempo dieron origen a la fundación de ermitas. Teniendo en cuenta que Villarluengo fue reconquistado a los musulmanes en 1194, el origen de la ermita se puede datar en entorno a los años 1200 - 1250.

Bibliografía: Revista La Murada, núm.10, sobre un artículo de Rafael Dolz Navarro.


Actualmente, la peregrinación se realiza el sábado siguiente al día 25 de abril (San Marcos), saliendo en romería desde Villarluengo y Montoro de Mezquita. El viernes, en Villarluengo, se realiza la subasta de la bandera, la cruz y los tres báculos, por los que pagan todos aquellos que quieran portarlos a lo largo de la romería. El orden procesional siempre es el mismo: la bandera, los cofrades entrantes, la cruz, el prior, un grupo de hombres y el primer báculo, otro grupo de hombres y el segundo báculo y, a unos 20 m, el báculo de las mujeres pues van todas con él. Poco antes de llegar a la Ermita, las procesiones de Villarluengo y Montoro se unen, se besan las banderas de ambos pueblos para pasar a celebrar la misa en honor de los primeros peregrinos. Después, es tradición el obsequiar a los asistentes con un plato de judías con arroz, vino, café y copa. A primera hora de la tarde se reza un responso en el comedor de los cofrades, tras el que se inicia el regreso. Los romeros de Villarluengo pararán para merendar, continuando hasta la ermita de San Bartolomé, próxima al pueblo. Allí, se espera a que anochezca y se recorrerá el último tramo portando velas y rezando el rosario. La romería llegará finalmente al cementerio viejo, donde rodeando la cruz del último peregrino, se rezará el último responso. En la Iglesia se realizará el acto de despedida y el Prior pasará a ofrecer vino en su casa.

La visita a la Ermita, además de un agradable paseo (ver sección Senderismo), proporciona una vista de la zona que merece la pena.

Los Tres Caminos.

A la Ermita de San Pedro de La Roqueta llegan tres caminos. Tres caminos que tienen su origen en los tres pueblos que realizan romerías a este lugar.

Los habitantes de Villarluengo recorren el camino el sábado siguiente al día de San Marcos, saliendo del pueblo al alba y regresando al anochecer, en una larga jornada que recuerda la penitencia de los primeros peregrinos que rogaban por la llegada de las lluvias. Desde el pueblo descienden hasta la vega del río Pitarque, donde les espera un descanso junto al Hostal de la Trucha, para volver a ascender entre un espectacular paisaje y finalmente, descender hasta la Ermita por el barranco de S. Pedro.

Desde Pitarque recorren su camino el primer sábado siguiente a la festividad de la Santa Cruz (hasta hace unos años, era el lunes), rogando por un clima propicio y que se completará con la visita a la Ermita de la Virgen de la Peña al día siguiente. Una fuerte subida desde el pueblo hasta la Hoya Serval superando un desnivel de 500 m., para continuar llaneando junto a la Peñarroya. Al fondo, el valle de Montoro desde donde, en otros tiempos, sonaban las campanas cuando se avistaba la comitiva, y bandeadas hasta que desaparecía al descender a la Ermita bajo la rocha de San Pedro. Al llegar, reparto de pastas, moscatel y anís

Por último, Montoro de Mezquita recorre su camino dos veces al año: el sábado siguiente al día de San Marcos, coincidiendo con Villarluengo en su rogativa, y el sábado siguiente al día de San Pedro. Un sendero corto, por ser el pueblo más cercano a la Ermita, de prolongada subida y majestuosa vista del valle. En otros tiempos, las parejas recién casadas de Montoro subían hasta el santuario para encomendarse al Santo.

Actualmente los tres caminos están señalizados, pudiendo ser recorridos sin dificultad a través de hermosos paisajes, coincidiendo con las romerías o en la soledad de cualquier otro día. Su trazado nos recordará la vida que en otros tiempos tenían estos lugares.

José Manuel Salesa Ariste - Asociación para el Desarrollo de Montoro de Mezquita

Festividad de San Antón (17 de Enero)

Estamos ante uno de los más claros ejemplos de cómo la despoblación puede socavar la vida de un pueblo. Hablamos de una fiesta, que como recuerdan sus vecinos, ya se celebraba mucho antes de la Guerra Civil, pero que hoy apenas sobrevive en las memorias de los pocos vecinos que todavía residen en este pequeño municipio. Se trata de una festividad que se perdió tras la Guerra, y volvió a recuperarse desde 1961, si bien a finales de esa década comenzó su declive debido a la masiva emigración de sus habitantes. Pese a ello, resulta significativo e interesante plasmar lo que esta pequeña localidad del Maestrazgo realizaban antaño para honrar a San Antón.

Días antes del 17 de enero, todo el pueblo se reunía para juntar la leña con la que luego se haría la hoguera en la plaza, momentos en los que también se pedía la voluntad a los vecinos, tanto por el pueblo como por las masías (trigo, huevos, patas de cerdo o pollos) con lo que luego se realizaría la subasta del día de la fiesta. La celebración comenzaba el día 16 por la tarde con el encendido de la hoguera, con la presencia del cura y dos joteros buscados para la ocasión. Esa misma noche y junto a la iglesia se cantaban una serie de albadas, de las cuales los vecinos recuerdan aún sus letras, basten como por ejemplo:

Galabarda y corona del baile del Reinau
(Fondo museo Montoro de Mezquita).

San Antonio a tí que puedes,
te lo vamos a pedir,
cuídanos los animales
y no los dejes morir.
Animados con cuatro tragos,
y el ruido del tambor
cantaremos cuatro jotas
al glorioso San Antón
Al cura y sus patronos
asómense al balcón
que han venido a cantarle
los Reyes de San Antón.

Tras las albadas, se procedía al baile del "Reinau" que realizaban tres parejas: el Rey y dos mayorales con sus esposas.

Ya el día 17 se oficiaba una misa a las diez y media de la mañana, en la que se repartían los rollos o pan bendito, para después sacar la imagen de San Antón al aplaza con el fin de que las caballerías pasasen junto a él. Tras la bendición del cura, se hacía la procesión en la que era característica la presencia de una tronca llamada "galabarda", que llevaba una manzana y un pañuelo en la punta. Al término de la procesión, se acudía a casa del Rey, quien ofrecía pastas a los asistentes. Ya por la tarde se procedía a realizar la subasta y de nuevo se bailaba el Reinau, donde aparte de las tres parejas protagonistas de los festejos, aparecían ya los personajes entrantes de la siguiente celebración. Antes de la guerra, recuerdan que la fiesta no terminaba aquí, sino que duraba un días más, pues se celebraban también San Sebastián y San Fabián.

Bibliografía:
Hogueras, mochigangas y sanantonadas en el Parque Cultural del Maestrazgo (2011).

El baile del Reinao

La recuperación... Somerondón

Baile del Reinao de Montoro

Grupo Universitario Somerondón se fundó en 1977 y desarrolla tareas de investigación, docencia y difusión de los diferentes aspectos del folclore de la región aragonesa. En esta labor participan activamente sus más de cuarenta componentes, en su mayor parte estudiantes y licenciados universitarios. Una representación de este grupo inicio la labor de investigación del baile del Reinao durante la romería de San Marcos, en Mayo del año 1998 tomando como fuente los propios vecinos de Montoro y sus recuerdos de los bailes que se organizaban en la Plaza Mayor de Montoro, sus pasos, sus músicas, sus vestidos, etc... Con esta primera toma de contacto se logró material suficiente para que el grupo se pusiera manos a la obra. La experiencia en estas labores y el empeño personal dio sus frutos, se recuperaron los movimientos y la música que harían posible que el baile del Reinao se pudiera volver a bailar en la Plaza Mayor. En Agosto de 1998 volvió el grupo Somerondón a Montoro dispuesto a bailar ante los vecinos y así lo hizo, realizando la presentación oficial del baile en la Plaza del Pilar de Zaragoza, el día 12 de Octubre de 1.998.

La Recuperación... Colectivo

Etnográfico de Cultura Tradicional Aragonesa

Baile del Reinao de Montoro en la plaza del pueblo

Carolina Ibor, Diego Escolano y Úrsula Solaz llevan desde 1996 recabando datos sobre la cultura musical del Maestrazgo. Recorriendo pueblos y con los testimonios de sus gentes han ido recopilado información que con el paso del tiempo y en su gran parte, se hubiera perdido con la desaparición de estas gentes que todavía hoy habitan nuestros pueblos. Así, canciones, cuentos, oraciones y todo aquello que puede ser relatado, todo aquello que es transmitido, ha servido de base para un trabajo que ha posibilitado, en lo que supone una primera fase, la edición de dos discos que recogen piezas de ocho pueblos del Maestrazgo: Pitarque, Montoro de Mezquita, Villarluengo, La Cañada de Benatanduz, Fortanete, Villarroya de los Pinares, Miravete de la Sierra y Mosqueruela.

En particular de Montoro de Mezquita se pueden escuchar el Reinau, Albadas y el Rey Moro, grabadas en agosto de 2001 a la vez que se bailaba en la plaza (Fotoderecha)

Reinao Villarluengo Pilar 2005 El 11 de Octubre de 2005, en la plaza del Pilar de Zaragoza y dentro de las Fiestas de la ciudad, se celebró una muestra de música del Maestrazgo, organizado por Carolina Ibor y Diego Escolano (autores del libro Música y literatura populares en la sierra del Maestrazgo Turolense). La peculiaridad de este acto estuvo en que los artistas eran las propias gentes de la zona, cantando y bailando tal como lo hacen en sus pueblos. Destacar, además del Reinao de Villarluengo, la interpretación que de diversas albadas hizo Elvira Salesa (todo un orgullo para nuestro pueblo).

La historia del Reinao

Al igual que en muchos otros lugares de la provincia se "Reinaba" para enero, aprovechando la festividad de San Antón y los santos Fabián y Sebastián aunque en Montoro, y en los años que se recuerda, se trasladaba la fecha al fin de semana siguiente debido a que compartía al cura con la vecina Pitarque, donde también existía un Reinao. Durante la guerra se abandonó su práctica, recuperándose en los años 40 hasta que la despoblación de los años 50 y 60 arrasó con los pueblos y sus tradiciones.

Empezaba la fiesta por la tarde, con una hoguera en la plaza del pueblo, donde se concentraban sus habitantes; se celebraba la misa y se cenaba. Después de la cena se interpretaban las albadas con la música de los gaiteros y se bailaba el reinao. La personas que "Reinaban" eran los organizadores de la fiesta, llamados Mayorales, y solían cambiar cada año si las circunstancias del pueblo lo permitían. Era habitual que fuesen matrimonios, aunque no ocurrió así todos los años por las diferentes aptitudes para el baile de las parejas. El mayoral principal asumía el papel del Rey.

Se bailaba en tres ocasiones: la primera por la noche, tras las albadas y como preludio al baile de todo el pueblo con los gaiteros. La segunda al día siguiente por la mañana, tras la procesión de la "galabarda" y la tercera por la tarde tras el cambio de poderes entre Mayorales entrantes y salientes. La "galabarda" que aún podemos admirar en el Ayuntamiento de Montoro, era en realidad una alabarda, arma con una asta de madera y una cuchilla transversal, aguda por una lado y de figura de media luna por otro, y era portada por el Rey, encabezando la procesión de la mañana junto al resto de mayorales. Se adornaba con una gran manzana clavada en la punta, con un roscón y un pañuelo.

Siempre se interpretó con trajes antiguos, aún en las últimas ocasiones (en los primeros 60), las mujeres con sayas, mantones y mantillas en la cabeza y los hombres con calzón corto y capa, elementos de los que no se desprendían en el baile. El Rey portaba una corona.

La música era interpretada por gaiteros que según épocas podían acudir de otras poblaciones o ser del propio Montoro, acompañados por algún tambor.

El baile era interpretado por tres parejas y constaba de tres partes. En la primera cada hombre bailaba seguido por las tres mujeres en fila, alrededor de la plaza, siendo la primera de las mujeres su pareja. Cuando completaba tres vueltas era sustituido por otro hombre, cambiando el orden de las mujeres. Una vez que lo habían hecho los tres, se pasaba a la segunda parte. En ésta el paso lo realizaba cada pareja en fila, mirándose entre ellos, haciendo un paso lateral desplazado, hasta dar tres vueltas a la plaza. Finalmente se bailaba la última de las partes, una jota de interpretación libre.

Partitura 1ªParte Partitura 2ªParte

La Trilla - Eras de Montoro de Mezquita

Uso de las Eras

En estas Eras sobre las que nos encontramos se realizaba la trilla durante los meses de verano. Al despuntar el día comenzaba la siega, realizando pequeños descansos para beber o comer (normalmente el jamón o la conserva preparada en invierno, que posibilitaba que toda la familia trabajara sin pérdida de tiempo). Con la zoqueta en la mano y con ayuda de la hoz, se segaba bajo el sol. Las gavillas (manojos de mies) recogidas se agrupaban en fajos, que eran acarreados por caballerías hasta las eras.

Finalizada la siega, comenzaba la trilla. El elemento fundamental de esta tarea era el trillo: instrumento de madera curvado en su parte delantera y con la cara inferior cubierta de piedras de aristas afiladas y cuya misión era cortar las cañas del cereal. Tras extender las gavillas en las eras, se procedía a circular sobre ellas con el trillo, que partía las cañas en paja y separaba los granos de las espigas. Posteriormente se realizaba el trabajo de aventar para separar el grano de la paja. Las eras se situaban en puntos donde el viento podía circular sin impedimentos. Así, y una vez amontonada la parva (mezcla de paja y grano, resultado de la trilla), se esperaba a que aparecieran las deseadas rachas de viento para lanzarla al aire mediante la horca o la pala. El viento arrastraba la paja, cayendo el grano por su propio peso. Después, la criba y el porgadero afinaban la limpieza. Finalmento, el cereal introducido en las talegas (saco alto de tela) se guardaba en los graneros, mientras que la paja se almacenaba en los pajares.

Eras Comunales de Montoro de Mezquita

La masadas y algunas casa del pueblo disponían de sus propias eras donde realizar la trilla. El resto podían emplear las Eras comunales, que por orden de llegada eran utilizadas a pleno rendimiento durante todo el verano. Para ello, cada era se preparaba previamente para que su estado fuera el óptimo: se arrancaban las hierbas, se extendía paja y se pasaba el rulo (piedra circular), de forma que la tierra quedara apretada. Finalmente, se escobaba para que el terreno quedara limpio y sin posibilidad de pérdida del grano.

Agricultura en Montoro de Mezquita

En tiempos de nuestros abuelos la agricultura era una base fundamental de la economía familiar. Junto con la cría de animales domésticos, la suerte de la cosecha suponía para muchas familias el alimento del año. Cualquier rincón de tierra con un mínimo acceso era cultivado. Bancales que ahora vuelven a ser monte, antes eran campos sujetos por gruesos muros. En los que existía posibilidad de riego mediante acequias o fuentes, se plantaban pequeños huertos, con patatas, maíz, judías... Si no, el cereal era el cultivo por excelencia: cebada, trigo, centeno...



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