Asociación para el desarrollo de Montoro de Mezquita

Historia

Montoro de Mezquita

La villa de Montoro (o Montoro de Mezquita a partir de 1916) pasó inicialmente a jurisdicción de Ordenes Militares y fue cedida por el soberano aragonés Pedro III, en 1280. Se mantuvo en calidad de señorío jurisdiccional y en 1407 su propietaria, Constanza Martínez de Peralta casaba con el noble alcañizano Tomás Ram Lanaja. El hijo, Jaime Ram Martínez de Peralta desempeñará muchos cargos bajo los Trastámaras Alfonso V, Juan II y Fernando rey de Sicilia. El nieto, tercer señor de Montoro, Juan Ram Ariño, nacido en Alcañiz, fue regente del Consejo Supremo de Aragón bajo Fernando II y Carlos I. El bisnieto, cuarto señor de Montoro, Juan Ram de Montoro y Conchillos, siguió sirviendo en cargos públicos bajo Felipe II. Finalmente el quinto Montoro, Juan, será padre de Vicencio Ram de Montoro y Montserrat al que Felipe III de Aragón (IV de Castilla) en 1643 concedió el título de Conde de Montoro, dirigiendo la expatriación de los moriscos de la región de Alcañiz y siendo virrey de Mallorca y Consejero Supremo de Aragón. La normativa que abolió el régimen señorial en el siglo XIX convirtió a los señores de Montoro en grandes propietarios cuyos derechos consumían prácticamente la producción.

Escudo de Montoro de Mezquita

Montoro de Mezquita emplea un escudo de oro, en cuyo campo se muestra un ramo de laurel,en sinople que alude al linaje aragonés de Ram. Se timbra con corona condal alusiva al rango de sus antiguos soberanos.

En el censo ordenado por las Cortes de Tarazona en 1495, en Montoro figuraban 17 vecinos. En 1713, 20 vecinos. Según el censo de Aranda de 1768 donde se inscriben habitantes, la cifra era de 246. Finalmente, el censo de Floridablanca en 1787 recogía 276 habitantes en Montoro.

Entre 1877 y 1910 su población pasó de 420 habitantes de hecho a 386. En 1960, en el Censo de Población realizado por el Instituto Nacional de Estadística figura el Municipio de Montoro de Mezquita con una población de 139 habitantes. Dispuso de Ayuntamiento propio hasta el año 1970 en que oficialmente Montoro de Mezquita pasó a depender de Villarluengo.

En 1983 se dejo notar la despoblación sufrida por el éxodo a las ciudades pasando el número de habitantes a 18 (censo de 1 de Enero de 2009).

Datos censales: Revista El Peirón (CEMAT - 2010), según artículo de Alfonso Repullés Buj.

Con la Guerra Civil, los libros parroquiales de Montoro y de los pueblos vecinos fueron quemados y, con ellos, los registros anteriores a 1936. Así, se conocen y se relacionan a continuación los párrocos que atendieron Montoro desde 1939, cuya residencia se encontraba inicialmente en Pitarque y, con el paso de los años, en Villarluengo. Se desconoce el momento en el que la Casa del Cura de Montoro dejó de servir como alojamiento al párroco del pueblo. Finalmente, recordar que hasta el 1 de Enero de 1956 Montoro de Mezquita pertenecía al Arzobispado de Zaragoza, pasando a partir de esa fecha a depender del de Teruel.

Los párrocos de Montoro.

Don Camilo Escuder BielsaDe 1939 a 1943
Don Enrique Ferrero SanchoDe 1943 a 1948
Don Joaquín Buñuel LizanaDe 1948 a 1949
Don Antonio Cubel BenedictoDe 1949 a 1951
Don Luis Ballester JovellarDe 1951 a 1953
Don Joaquín Ferrer TomásDe 1953 a 1958
Don Modesto Palomar MarzoDe 1958 a 1960
Don Joaquín Gil GargalloEn 1960
Don Alfonso Montes LacabaDe 1960 a 1961
Don Pedro Lázaro QuílezDe 1961 a 1963
Don Simón Domingo Celma (+6/09/2008)De 1963 a 1992
Don Miguel Cebrián de MiguelDe 1992 a 2000
Don Antonio Ferrer Ibáñez (+14/07/2008)De 2000 a 2008
Grupo con Parroco

Las fábricas de Villarluengo

Estas fábricas merecen especial atención ya que al menos durante 150 años fueron el motor de los tres pueblos más cercanos: Montoro de Mezquita, Villarluengo y Pitarque.

En 1789 los Temprado (vecinos de Villarluengo) en sociedad con técnicos y capital francés montan a medio camino de los tres pueblos la primera fábrica de papel que hubo en España.

Para dirigentes y jornaleros se edificaron viviendas para unos 200. Desde el río Pitarque se trajo un canal de 5 m de ancho para que el agua empujara con fuerza las amplias palas de la rueda, dando las revoluciones necesarias para las máquinas. Se producía abundante y buen papel que transportaban borricos, que si son lentos, son de paso seguro. A la vuelta cargaban trapos por los pueblos que se utilizaban para fabricar papel de trapo. Al tiempo, la fábrica pasó por completo a poder de los técnicos y capitales franceses, subsistió unos 100 años y surtía al mismo Madrid (Ministerio de Hacienda con Papel de Estado y Papel Moneda).

La familia Bonet y posteriormente los Sres. Artola de Cincotorres sucedieron a los anteriores propietarios. Estos últimos reformaron la transmisión, montaron 24 telares con el tendido eléctrico (el primero que hubo en la provincia tras el de la capital, Teruel). Pronto llegaron a 46 telares, utilizando lana de las abundantes ovejas de la comarca.

Para lavar la lana se instalaron los modernos lavaderos de Casa Turú de Sabadell, que supusieron para aquellos tiempos una fortuna. En la Guerra de 1914 fabricaron chilabas y gorros rojos para legionarios de África e indígenas, llegando a venderse en Rabat.

Con nuevas instalaciones nacieron las fábricas de Arriba y Abajo, llamándose la antigua, la de Enmedio. Para los de fuera, se usó un dormitorio de 90 camas y las obreras de cocina y limpieza tampoco salían más que en el fin de semana. Para los residentes se erigió una Capilla en honor de Sta. Lucía y Virgen del Rosario, donde celebraba un sacerdote de Villarluengo y alguna dueña rezaba el Rosario. Como también una escuela mixta de la Empresa, luego nacional, para unos 50 niños. Al caer en desuso las fajas, se empezó a trabajar en lona para costales o talegas, alforjas y finalmente en tejidos e hilos, requiriendo de una nueva renovación de la maquinaria

Las existencias en 1936, que requisaron los Rojos valían 15.025 € (2.500.000 ptas). En la posguerra, la familia Artola se hizo con la empresa pero la inseguridad y los cupos oficiales fueron rebajando la producción y su rentabilidad, hasta morir de vejez yendo a parar a la chatarra sus máquinas, que tanto tiempo hicieron ricos a sus amos y alimentaron a estos pueblos.

La Leyenda del Dios Yaincoa

Cuando el dios Yaincoa terminó la creación del mundo, el dios Dis, uno de los dioses infernales, intentó romper la tierra para que el fuego se apoderara del Universo. Para evitarlo, durante siete días el dios Yaincoa entabló una feroz batalla contra el dios Dis, resultando al fin vencedor Yaincoa.

Para conmemorar la victoria sobre su enemigo, Yaincoa acarreó enormes piedras durante otros siete días para construir un templo que recordara a todos los seres que el valle era un lugar sagrado. Después esculpió un enorme Órgano y compuso siete sinfonías para que fijaran el espacio de los siete horizontes y siempre hubiera un canto en cada boca y en cada rostro una hermosura nueva.



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